Verdades y mitos de las agujetas

En multitud de ocasiones hemos recibido algún que otro consejo para terminar con ese molesto dolor que suele aparecernos cuando comenzamos una actividad física. Es cuando no estamos acostumbrados a realizar deportes y de repente iniciamos algún ejercicio, cuando solemos padecer las temibles y molestas agujetas. En ese momento empezamos a escuchar de boca de nuestras madres, compañeros de trabajo, amigos, etc…recomendaciones que apuntan a su eliminación, como por ejemplo que, el tomar azúcar es bueno. Ahora bien, lejos de los consejos y remedios populares, ¿Hay verdaderamente un medio efectivo de erradicación de esta sensación? En este artículo trataremos de desmitificar algunas afirmaciones y dar respuesta científica a si verdaderamente existen remedios para evitar, o mejor dicho, eliminar las agujetas.

¿Cómo se originan las agujetas?

Las agujetas – también llamadas DOMS (Delayed Onset Muscular Soreness) o DMT (Dolor muscular tardío)- aparecen de forma tardía, es decir, no inmediatamente después del ejercicio. La sensación de dolor suele manifestarse entre las 24 y las 48 horas posteriores a la realización de algún deporte. Generalmente son consecuencia de un ejercicio físico inusual, al que no estamos acostumbrados y suele tardar en desaparecer varios días, periodo en el que la intensidad del dolor va desapareciendo paulatinamente.

Aunque esta sensación suelen padecerla quienes no realizan deportes de manera ocasional la realidad es que no son los únicos. También se da en aquellos casos en los que el atleta pasa de realizar ejercicios más suaves a otros más intensos sin ir regulando de forma periódica la intensidad.

Bien es cierto que hasta este punto existe un amplio consenso. Sin embargo, y en contra de lo que se pueda pensar en un primer momento, lo cierto es que los especialistas en medicina y fisiología deportiva, no consiguen ponerse de acuerdo en torno a la mejor fórmula para explicar la aparición de este leve dolor. Como consecuencia de la falta de consenso entre los expertos se han generado varias teorías acerca de su origen.

Existen diversas corrientes de pensamiento que tratan de explicar las causas de las agujetas, pero quizás la más seguida es la teoría de la microrrotura de fibras musculares aunque hay más como la teoría del ácido láctico.

Para los seguidores de la primera teoría las agujetas surgen como un mecanismo defensivo fruto de una reacción inflamatoria. En contra, los partidarios de la teoría de ácido láctico sostienen que es el ejercicio el que provoca una acidez que estimula dolor, aunque esta tiene poco fundamento ya que las personas que padecen la enfermedad de McArdle, las cuales son incapaces de producir ácido láctico, curiosamente cuando hacían un sobreesfuerzo físico también sufrían dolor muscular de origen retardado; es decir, que tenían agujetas.

Junto a estas teorías existen otras filosofías que hablan de sustancias metabólicas que afectan al tejido inflamándolo (Teoría inflamatoria: Bioquímica) y otras que proponen que el dolor es resultado de una relativa isquemia, falta de aporte sanguíneo debido a la fatiga muscular (Teoría isquémica: Espasmo muscular).

Para algunos autores algunas de estas formas de pensamiento tienen poco fundamento por lo que podemos considerar que el origen de las agujetas responde a múltiples factores.

¿ Cómo prevenirlas o eliminarla?

Para empezar se torna necesario especificar que hay especialistas que sostienen que prevenirlas no es posible. Es cierto que es parte del ejercicio, y que no tienen repercusiones para la salud, pero desde mi óptica, como fisioterapeuta, hay una serie de recomendaciones que de seguir desde luego puede ayudarnos a reducir el dolor y por tanto evitarnos molestias.

Para evitar la molesta sensación originada por una mala práctica deportiva o por un sobresfuerzo lo más acertado es realizar calentamientos de forma previa a la realización del ejercicio físico. También es muy recomendable realizar deportes de menor a mayor intensidad con constancia y depurar la técnica deportiva para así evitar movimientos no coordinados.

La utilización de la electroestimulación portátil tipo Compex , para mejorar la movilidad de la musculatura espasmada y el flujo sanguíneo es una muy buena idea.

Del mismo modo es aconsejable regular la intensidad, hidratarse bien, antes y durante el ejercicio, realizar estiramientos tras el ejercicio, ducharse con agua fría para enfriar la zona dañada ( en fútbol aplicamos baños de hielo durante un corto tiempo) y aplicar masajes en la zona.

¿ Cómo reducir el dolor de las agujetas?

Este masaje muscular también es aconsejable una vez que han aparecido las agujetas. Si ya están presentes, y no hemos podido evitarlas, lo mejor para reducir el dolor es aplicar frío, tomar analgésicos (sólo cuando sean estrictamente necesarios) y efectuar ejercicios suaves en la zona de la musculatura afectada, dejar de hacer ejercicio es lo menos aceptado en el mundo deportivo.

Algunos autores recomiendan la ingesta de vitaminas E y C ya que estabiliza las membranas celulares y las protege contra el daño oxidativo, aunque no ha sido contrastada su eficacia.

También hay estudios en corredores de fondo donde la suplementación a base de ceonzima Q y L carnitina no ha dado a día de hoy grandes beneficios.

Para terminar de desmitificar decir que el remedio casero popular del vaso con agua y bicarbonato no evita ni cura las agujetas. Se trata de una leyenda urbana con poca eficacia que basaba su utilización en la teoría del ácido láctico, totalmente desechada.

Aquí os dejo un vídeo bastante inetersante sobre este tema:

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